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Origen de la Industria del Aluminio

15-02-2005 - La Redacción

En la historia de la industria del metal, se han conseguido descubrir nuevos metales en recientes décadas; y en otros casos, de metales conocidos desde largo tiempo, pero que no han podido ser explotados de forma rentable. Uno de estos últimos casos es el del Aluminio.

El aluminio es el metal más común de todos los metales de la tierra (Es un 60% más común que el hierro); mas hasta hace pocas décadas no pudo ser explotado en cantidades industriales. Esto se debe a la muy difícil extracción del aluminio de sus menas (minerales que en forma natural, contienen el aluminio u otras sustancias).

En el año 1825, Hans Christian Oersted consiguió separar de una forma bastante impura una pequeña cantidad de aluminio.

El avance de Oersted, hizo que numerosos químicos tomaran la empresa de conseguir purificar el deseado metal. No lo consiguieron; hasta que un químico francés, de nombre Henri-Etienne Sainte-Clair Deville, Consiguió desarrollar un procedimiento de obtención del aluminio en proporciones razonables.

Con el método de Sainte-Clair, el aluminio paso a ser un metal precioso, como lo es el oro, o la plata. En esos tiempos el metal era considerado tan precioso, que se vendía por cientos de dólares el kilo. Tan precioso, que Napoleón III se permitió el lujo de poseer una cubertería de aluminio, y también se hacía uso para material de joyas, e incluso, en el monumento a George Washington en los Estados Unidos, fue coronado con una plancha del valioso metal.

En 1886, un estudiante de química, que escuchaba las palabras de su profesor en una clase ordinaria en el Oberlin College...Charles Martin Hall, que así se llamaba el estudiante, se quedo tan impresionado por las palabras que el maestro les decía, que tomó firme convencimiento de donde dirigir sus pasos a partir de ese momento. Lo que al alumno Hall le impresionó, fue cuando su profesor manifestó: “Que la persona que descubriera un método para fabricar aluminio barato, se haría inmensamente rico”. Holl con gran motivación, se instaló un pequeño laboratorio casero en su jardín. Trato de emplear la teoría del sistema de Humphry Davy, que decía que al paso de una corriente eléctrica a través de un metal fundido podría separar los iones metálicos y depositarlos en el cátodo. Con esa teoría y buscando un material (Eligió el mineral criolita) que permitiera la disolución de la mezcla, se embarcó en la investigación. Hall, disolvió el óxido de aluminio (la mena) en la criolita, fundió la mezcla, e hizo pasar una corriente eléctrica a través de la misma. Y Eureka!, en el cátodo se acumuló aluminio puro. Hall entusiasmado, corrió a su profesor para enseñarle los primeros lingotes de aluminio. Y de cómo, estos preciosos lingotes, por formar parte de la historia de la industria, ahora se conservan en la “Aluminum Company of America”.

Aquí no termina la historia de Hall. Para casualidades de la ciencia, un químico francés llamado Paul-Louis Toussaint Héroult, que tenía la misma edad que Hall, y que además murieron ambos el mismo año 1914; desarrollo un sistema análogo al de Hall en el mismo año. Ambos científicos inventaron el análogo proceso al mismo tiempo, sin conocer ninguno de ellos el trabajo del otro. Es por ello, que dicho procedimiento se le llame Hall-Héroult, y que a partir de entonces el aluminio se convirtió en un metal barato.

El aluminio es un metal liviano, pesa sólo un tercio del peso del acero. Además la corrosión del aluminio se presenta en forma de una delgada capa transparente, que ayuda a proteger de la corrosión de las capas internas, y que no afecta al aspecto del metal. Tiene la desventaja de que el metal puro es muy blando; en base a ello, en 1906 el metalúrgico alemán Alfred Wilm obtuvo el aluminio más fuerte, haciendo una aleación con un poco de cobre, y con una pequeñísima cantidad de magnesio. Wilm, vendió los derechos de patente a la empresa metalúrgica Durener, compañía que dio por nombre a la famosa aleación: “Duraluminio”.

Los ingeniero pronto se dieron cuenta de la gran utilidad del duraluminio en la aeronáutica, puesto que era un metal tan sumamente ligero y resistente. En la primera guerra mundial, los alemanes utilizaron duraluminio en la construcción de sus zepelines. Tras la caída de un zepelín que se había estrellado, los ingleses analizaron el ingenio volante, y se enteraron del secreto de este metal. A partir de entonces el uso del aluminio se extendió por todo el mundo, y se hizo tan generalizado y normal, como lo es en nuestros días.

El duraluminio tenía el problema de que se veía afectado por la corrosión, mucho más que el aluminio puro. En base a ello, los ingenieros metalúrgicos idearon el procedimiento de recubrir el duraluminio con finas películas de aluminio puro; a cuyo material le llamaron “Alclad”.

En la actualidad, se utilizan aleaciones de aluminio que a pesos equivalentes, son más resistentes que el acero. En las aplicaciones donde es mas importante la ligereza y resistencia a la corrosión de la estructura, que la dureza del material, la industria tiende a sustituir el acero, por el aluminio.

Respecto a la industria del aluminio en España, nace en 1927, en la localidad de Sabiñánigo, cuando la empresa "Aluminio Español SA", que era filial de la sociedad francesa Péchiney, consiguió producir su primer lingote de aluminio. Siendo este un hito, en la industria metalúrgica española.

Hoy en día, el empleo de este metal es tan normal, universal y generalizado, que hemos creído de interés, explicar la curiosa historia del origen de la industria del aluminio. Y recuerde que si hoy, usted, puede volar en un avión, envolver su bocadillo de chorizo, o subirse a una escalera portátil; se lo debe a un joven científico, que se impresionó por las palabras que su profesor les decía.

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